jueves, 22 febrero 2024
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    ¿Cómo vencer la pereza y empezar a moverte? Los secretos para activarte y cuidar tu salud

    ¿Te gustaría empezar a hacer ejercicio, pero te falta motivación? ¿Sientes que el ejercicio es aburrido, difícil o que no tienes tiempo para hacerlo? Si es así, este post es para ti. En él, te voy a mostrar cómo el ejercicio puede mejorar tu salud, tu ánimo y tu autoestima, y cómo puedes vencer las excusas y los obstáculos que te impiden ponerte en forma.

    Además, te voy a dar algunos consejos prácticos y efectivos para que encuentres la motivación que necesitas para empezar a hacer ejercicio hoy mismo. 

    Beneficios del ejercicio físico

    ¿Sabías que el ejercicio físico no solo te ayuda a estar en forma, sino que también tiene beneficios para tu salud física, mental y emocional? 

    El ejercicio físico fortalece el sistema inmunitario, lo que te hace más resistente a las infecciones y enfermedades. Al hacer ejercicio, aumentas la circulación de la sangre y el oxígeno por todo el cuerpo, lo que ayuda a eliminar toxinas y a regenerar las células. Además, el ejercicio estimula la producción de anticuerpos y células defensivas que combaten los virus y las bacterias.

    El ejercicio físico también reduce el estrés, uno de los principales enemigos de la salud. El estrés puede provocar problemas como ansiedad, depresión, insomnio, hipertensión, obesidad, diabetes, etc. Al hacer ejercicio, liberamos endorfinas, unas sustancias químicas que nos hacen sentir bien y que nos ayudan a relajarnos y a liberar la tensión acumulada. El ejercicio también nos distrae de los problemas y nos permite enfocarnos en el momento presente.

    El ejercicio físico mejora el ánimo y la autoestima. Al hacer ejercicio, nos sentimos más felices, más optimistas y más seguros de nosotros mismos. El ejercicio nos ayuda a superar retos, a mejorar nuestra imagen corporal y a valorar nuestros logros. El ejercicio también nos permite socializar con otras personas que comparten nuestros intereses y objetivos, lo que nos hace sentir más apoyados y motivados.

    El ejercicio físico previene enfermedades crónicas y degenerativas. Al hacer ejercicio, prevenimos el sobrepeso y la obesidad, que son factores de riesgo para enfermedades como la diabetes, el colesterol alto, las enfermedades cardiovasculares, etc. El ejercicio también previene la osteoporosis, al fortalecer los huesos y los músculos. El ejercicio también previene el deterioro cognitivo y la demencia, al mejorar la memoria, la atención y la capacidad de aprendizaje.

    Excusas más comunes para no hacer ejercicio

    ¿Te gustaría hacer más ejercicio pero siempre encuentras algún motivo para no hacerlo? Si es así, no estás solo. Muchas personas quieren llevar una vida más activa y saludable, pero se topan con barreras y excusas que les impiden lograrlo. 

    Falta de tiempo

    La falta de tiempo es una de las excusas más frecuentes para no hacer ejercicio. Entre el trabajo, la familia, los compromisos sociales y otras obligaciones, parece que no queda espacio para dedicarle al cuidado de nuestro cuerpo. Sin embargo, esto no tiene por qué ser así.

    Hay varias formas de incorporar el ejercicio a nuestra rutina diaria sin que nos quite mucho tiempo. Por ejemplo:

    Aprovecha los desplazamientos. Si vas al trabajo o a la escuela en transporte público, baja una o dos paradas antes y camina el resto del trayecto. Si vas en coche, aparca un poco más lejos de tu destino y haz lo mismo. Si puedes, usa la bicicleta en lugar del vehículo motorizado.

    Haz pausas activas. Durante la jornada laboral o escolar, levántate cada cierto tiempo de tu silla y mueve el cuerpo. Puedes hacer algunos estiramientos, saltar, subir y bajar escaleras o dar una vuelta por el pasillo. Esto te ayudará a mejorar la circulación, la concentración y el ánimo.

    Planifica tu semana. Dedica unos minutos el domingo a organizar tu agenda y reserva al menos tres bloques de 30 minutos para hacer ejercicio. Puedes elegir el horario que mejor te convenga: por la mañana, al mediodía o por la tarde. Lo importante es que lo anotes como una cita contigo mismo y que lo cumplas.

    Falta de ganas de hacer deporte

    Otra excusa muy común es la falta de ganas. A veces, nos cuesta motivarnos para hacer ejercicio porque lo vemos como una obligación o un castigo, y no como una actividad placentera y beneficiosa. Para cambiar esta actitud, podemos seguir estos consejos:

    Busca una actividad que te guste. No hace falta que te apuntes al gimnasio si no te gusta. Hay muchas opciones para hacer ejercicio: bailar, nadar, correr, jugar al fútbol, practicar yoga, etc. Elige la que más se adapte a tus preferencias, habilidades y objetivos.

    Ten un compañero de ejercicio. Hacer ejercicio con alguien más puede ser muy divertido y motivador. Puedes quedar con un amigo, un familiar o un colega para hacer alguna actividad juntos. Así, os podréis apoyar mutuamente, animaros y retaros.

    Premia tus logros. Cada vez que cumplas con tu plan de ejercicio, date una recompensa. Puede ser algo sencillo, como ver tu serie favorita, comprar un libro o comer algo rico. Esto te ayudará a asociar el ejercicio con algo positivo y a mantener la constancia.

    Falta de recursos

    La falta de recursos es otra barrera que nos impide hacer ejercicio. A veces pensamos que necesitamos mucho dinero para pagar una cuota mensual de un gimnasio, comprar ropa y accesorios deportivos o contratar a un entrenador personal. Sin embargo, esto no es cierto. Se puede hacer ejercicio con poco o ningún gasto. Por ejemplo:

    Aprovecha los recursos gratuitos o económicos que tengas a tu alcance. Puedes usar el parque de tu barrio, la pista deportiva de tu comunidad o el patio de tu casa para hacer ejercicio al aire libre. También puedes usar objetos cotidianos como botellas de agua, latas o libros como pesas improvisadas.

    Busca información en internet. Hay muchos sitios web, blogs, vídeos y aplicaciones que te pueden ofrecer rutinas de ejercicio adaptadas a tu nivel y a tu espacio. Solo necesitas una conexión a internet y un dispositivo móvil o un ordenador.

    Busca ofertas o descuentos. Si prefieres ir a un gimnasio o a una clase dirigida, puedes buscar opciones que se ajusten a tu presupuesto. Hay muchos centros que ofrecen promociones especiales, bonos o tarifas reducidas para ciertos colectivos.

    Falta de apoyo

    La falta de apoyo es otra excusa que nos frena a la hora de hacer ejercicio. A veces sentimos que nadie nos entiende ni nos respalda en nuestro propósito de llevar una vida más activa. Esto puede generar frustración, soledad y abandono. Para evitarlo, podemos hacer lo siguiente:

    Busca personas con tus mismos intereses. Puedes unirte a un grupo, un club o una asociación de personas que practiquen la actividad que te gusta. Así, podrás compartir experiencias, consejos y amistad con gente que tiene tu misma pasión.

    Comunica tu decisión a tu entorno. Explica a tus familiares, amigos y conocidos que quieres hacer más ejercicio y por qué. Pídeles que te apoyen y que respeten tu tiempo y tu espacio. Si puedes, involúcralos en tu plan y hazles partícipes de tus avances.

    Busca ayuda profesional si la necesitas. Si tienes alguna duda, dificultad o problema relacionado con el ejercicio, no dudes en consultar a un experto. Puede ser un médico, un fisioterapeuta, un nutricionista o un psicólogo. Ellos te podrán orientar y asesorar de forma personalizada y adecuada.

    Estrategias de motivación más efectiva

    ¿Te gustaría empezar a hacer ejercicio pero no sabes cómo motivarte? ¿O ya has comenzado pero te cuesta mantener la constancia? 

    Establecer objetivos claros

    Lo primero que debes hacer es establecer objetivos claros y realistas. No se trata de ponerte metas imposibles o exigirte demasiado, sino de definir qué quieres lograr con el ejercicio, cómo vas a medir tu progreso y en qué plazo lo vas a conseguir. Por ejemplo, puedes plantearte perder 5 kilos en 3 meses, correr 10 kilómetros en una hora o aumentar tu masa muscular en un 10%. Lo importante es que tus objetivos sean específicos, medibles, alcanzables, relevantes y temporales (SMART, por sus siglas en inglés).

    Registra tus progresos

    Otra estrategia de motivación es llevar un registro de tus progresos. Puedes usar una agenda, una aplicación o un calendario para anotar cada día lo que has hecho, cuánto tiempo has dedicado, qué dificultades has encontrado y cómo te has sentido. Así podrás ver tu evolución, detectar tus puntos fuertes y débiles y ajustar tu plan si es necesario. Además, llevar un registro te ayudará a ser más consciente de tu esfuerzo y a valorar tus logros.

    Celebra tus logros

    Precisamente, celebrar tus logros es otra forma de motivarte para hacer ejercicio. Cada vez que alcances uno de tus objetivos, prémiate con algo que te guste y te haga sentir bien. Puede ser un capricho, una actividad placentera o un reconocimiento social. Lo que sea que te haga feliz y te impulse a seguir adelante. Eso sí, evita premiarte con comida poco saludable o con hábitos que puedan perjudicar tu salud o tu rendimiento.

    Busca inspiración en otras personas

    También puedes buscar inspiración en otras personas que hayan logrado cambiar su estilo de vida gracias al ejercicio. Puedes leer sus historias, ver sus fotos o vídeos, seguir sus consejos o incluso contactar con ellos para pedirles apoyo o consejo. Ver que otros han podido superar los mismos obstáculos que tú te dará confianza y esperanza. Eso sí, no te compares ni te frustres si no tienes los mismos resultados. Cada persona es diferente y tiene su propio ritmo.

    Disfruta del proceso

    Por último, pero no menos importante, disfruta del proceso. Hacer ejercicio no tiene que ser una obligación o un castigo, sino una forma de cuidarte y de sentirte mejor. Elige una actividad que te guste, que se adapte a tus capacidades y a tu disponibilidad. Busca un compañero o un grupo con el que compartir la experiencia. Escucha música, podcasts o audiolibros mientras entrenas. Y sobre todo, sé positivo y reconoce tus avances.

    Estas son algunas de las estrategias de motivación más efectivas para empezar y mantener el hábito de hacer ejercicio. Espero que te hayan servido de ayuda y que las pongas en práctica. Recuerda que el ejercicio es una de las mejores inversiones que puedes hacer por tu salud física y mental. Así que no lo dudes más y ¡empieza hoy mismo!

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